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Discurso sobre la causa—Anton P. Baron

Colección de discursos agrupados temáticamente

Upanisa Sutta

12.23. Discurso sobre la causa

En Savatthi.

“Monjes, yo digo que la destrucción de las contaminaciones está para alguien que conoce y ve, no para alguien que no conoce ni ve. Y, ¿para alguien que conoce qué cosa y ve qué cosa es la destrucción de las contaminaciones? ‘Así es la forma, así es su origen, así es su desaparición; así es la sensación, así es su origen, así es su desaparición; así es la percepción, así es su origen, así es su desaparición; así son las formaciones mentales, así es su origen, así es su desaparición; así es la conciencia, así es su origen, así es su desaparición’. Es para alguien que conoce así, para alguien que ve así que llega la destrucción de las contaminaciones”.

“Yo digo, monjes, que el conocimiento de la destrucción en referencia a la destrucción tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa del conocimiento de la destrucción? Esto debería responderse: la liberación.

“Yo digo, monjes, que la liberación también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la liberación? Esto debería responderse: el desapasionamiento.

“Yo digo, monjes, que el desapasionamiento también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa del desapasionamiento? Esto debería responderse: la repugnancia.

“Yo digo, monjes, que la repugnancia también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la repugnancia? Esto debería responderse: el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son.

“Yo digo, monjes, que el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son también tiene su causa; no es que carezcan de una causa. Y ¿cuál es la causa del conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son? Esto debería responderse: la concentración.

“Yo digo, monjes, que la concentración también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la concentración? Esto debería responderse: la felicidad.

“Yo digo, monjes, que la felicidad también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la felicidad? Esto debería responderse: la calma.

“Yo digo, monjes, que la calma también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la calma? Esto debería responderse: el arrobamiento.

“Yo digo, monjes, que el arrobamiento también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa del arrobamiento? Esto debería responderse: el regocijo.

“Yo digo, monjes, que el regocijo también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa del regocijo? Esto debería responderse: la fe.

“Yo digo, monjes, que la fe también tiene su causa; no es que carezva de una causa. Y ¿cuál es la causa de la fe? Esto debería responderse: el sufrimiento.

“Yo digo, monjes, que el sufrimiento también tiene su causa; no es que careza de una causa. Y ¿cuál es la causa del sufrimiento? Esto debería responderse: el nacimiento.

“Yo digo, monjes, que el nacimiento también tiene su causa; no es que careza de una causa. Y ¿cuál es la causa del nacimiento? Esto debería responderse: la existencia.

“Yo digo, monjes, que la existencia también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la existencia? Esto debería responderse: el apego.

“Yo digo, monjes, que el apego también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa del apego? Esto debería responderse: la avidez.

“Yo digo, monjes, que la avidez también tiene su causa; no es que carezca de una causa. Y ¿cuál es la causa de la avidez? Esto debería responderse: la sensación.

“Y ¿cuál es la causa de la sensación? Esto debería responderse: el contacto… Y ¿cuál es la causa del contacto? Esto debería responderse: la séxtuple base de los sentidos… Y ¿cuál es la causa de la séxtuple base de los sentidos? Esto debería responderse: el nombre-y-forma… Y ¿cuál es la causa del nombre-y-forma? Esto debería responderse: la conciencia… Y ¿cuál es la causa de la conciencia? Esto debería responderse: las formaciones mentales.

“Yo digo, monjes, que las formaciones mentales también tienen su causa; no es que carezcan de una causa. Y ¿cuál es la causa de las formaciones mentales? Esto debería responderse: la ignorancia.

“De esta manera, monjes, con la ignorancia como condición, las formaciones mentales [llegan a ser]; con las formaciones mentales como condición, la conciencia; con la conciencia como condición, el nombre-y-forma; con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto; con el contacto como condición, la sensación; con la sensación como condición, la avidez; con la avidez como condición, el apego; con el apego como condición, la existencia; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, el sufrimiento; con el sufrimiento como condición, la fe; con la fe como condición, el regocijo; con el regocijo como condición, el arrobamiento; con el arrobamiento como condición, la calma; con la calma como condición, la felicidad; con la felicidad como condición, la concentración; con la concentración como condición, el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son; con el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son, la repugnancia; con la repugnancia como condición, el desapasionamiento; con el desapasionamiento como condición, la liberación; con la liberación como condición, el conocimiento de la destrucción.

“Monjes, al igual que la lluvia derrama sus gruesas gotas sobre el pico de la montaña, y esa agua corre luego cuesta abajo a lo largo de su pendiente, llenando las grietas, los barrancos y los arroyos; y éstos, siendo saturados, llenan los estanques; y éstos, siendo saturados, llenan los lagos; y éstos, siendo saturados, llenan las corrientes; y éstas, siendo saturadas, llenan los ríos; y éstos, siendo saturados, llenan el gran océano; de la misma manera, con la ignorancia como condición, las formaciones mentales [llegan a ser]; con las formaciones mentales como condición, la conciencia; con la conciencia como condición, el nombre-y-forma; con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto; con el contacto como condición, la sensación; con la sensación como condición, la avidez; con la avidez como condición, el apego; con el apego como condición, la existencia; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, el sufrimiento; con el sufrimiento como condición, la fe; con la fe como condición, el regocijo; con el regocijo como condición, el arrobamiento; con el arrobamiento como condición, la calma; con la calma como condición, la felicidad; con la felicidad como condición, la concentración; con la concentración como condición, el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son; con el conocimiento y la visión de las cosas tal como realmente son, la repugnancia; con la repugnancia como condición, el desapasionamiento; con el desapasionamiento como condición, la liberación; con la liberación como condición, el conocimiento de la destrucción”.