Colección de discursos agrupados temáticamente

Dutiyagaddulabaddha Sutta

22.100. Segundo discurso sobre la correa

“Monjes, este samsara es sin un comienzo detectable. Su primer momento no es discernible para los seres itinerantes y errabundos, obstruidos por la ignorancia y encadenados por la avidez.

“He aquí, monjes, llega el tiempo en que el gran océano se secará, evaporará y dejará de existir, pero aún –lo declaro- esto no será el fin de la insatisfacción para aquellos seres itinerantes y errabundos, obstruidos por la ignorancia y encadenados por la avidez.

“He aquí, monjes, llega el tiempo en que Sineru –el rey de las montañas- se quemará, perecerá y dejará de existir, pero aún –lo declaro- esto no será el fin de la insatisfacción para aquellos seres itinerantes y errabundos, obstruidos por la ignorancia y encadenados por la avidez.

“He aquí, monjes, llega el tiempo en que la gran tierra se quemará, perecerá y dejará de existir, pero aún –lo declaro- esto no será el fin de la insatisfacción para aquellos seres itinerantes y errabundos, obstruidos por la ignorancia y encadenados por la avidez.

“Imaginad, monjes, a un perro atado con una correa a un fuerte poste o pilar. Cuando camina, camina cerca de aquel poste o pilar. Cuando se para, se para cerca de aquel poste o pilar. Cuando se sienta, se sienta cerca de aquel poste o pilar. Cuando se acuesta, se acuesta cerca de aquel poste o pilar.

“De la misma manera, monjes, el no instruido mundano que no busca a los nobles, ni es hábil en su Dhamma, que no busca a las personas superiores, ni es hábil en su Dhamma, considera la forma como el ser, o el ser como el que posee forma, la forma como en el ser o el ser como en la forma. Además, él considera la sensación como el ser… la percepción como el ser… las formaciones mentales como el ser… la conciencia como el ser, o el ser como el que posee la conciencia, la conciencia como en el ser o el ser como en la conciencia. Cuando camina, camina cerca de aquellos cinco cúmulos del apego. Cuando se para, se para cerca de aquellos cinco cúmulos del apego. Cuando se sienta, se sienta cerca de aquellos cinco cúmulos del apego. Cuando se acuesta, se acuesta cerca de aquellos cinco cúmulos del apego.

“Por eso, monjes, uno debería reflexionar frecuentemente sobre su propia mente así: ‘por mucho tiempo esa mente ha sido contaminada por la codicia, el odio y la falsa ilusión.’ Mediante la contaminación de la mente se contaminan los seres. Con la purificación de la mente, se purifican los seres.

“¿Habéis visto, monjes, el cuadro llamado ‘Yendo encima’?”—“Sí, venerable señor”.—“Pues hasta aquel cuadro titulado ‘Yendo encima’ ha sido designado en su diversidad por la mente; y con eso, la mente es aún más diversa que aquel cuadro titulado ‘Yendo encima’. Por eso, monjes, uno debería reflexionar frecuentemente sobre su propia mente así: ‘por mucho tiempo esa mente ha sido contaminada por la codicia, el odio y la falsa ilusión.’ Mediante la contaminación de la mente se contaminan los seres. Con la purificación de la mente, se purifican los seres.

“Monjes, yo no he visto especie alguna de los seres vivos más diversificada que el reino animal. Pero aún aquellos seres del reino animal han sido diversificados por la mente; y con eso, la mente es aún más diversa que aquellos seres del reino animal. Por eso, monjes, uno debería reflexionar frecuentemente sobre su propia mente así: ‘por mucho tiempo esa mente ha sido contaminada por la codicia, el odio y la falsa ilusión.’ Mediante la contaminación de la mente se contaminan los seres. Con la purificación de la mente, se purifican los seres.

“Imaginad, monjes, a un artista o pintor que, usando el tinte, la laca, la cúrcuma, el índigo o el carmesí, crea una figura del hombre o mujer, completa en todos los aspectos sobre una tabla bien pulida, sobre una pared o sobre un lienzo. De la misma manera, monjes, cuando un no instruido mundano produce algo, es solamente la forma que produce, es solamente la sensación que produce, es solamente la percepción que produce, son solamente las formaciones mentales que produce y es solamente la conciencia que produce.

“¿Qué opináis, monjes, es la forma permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“¿Es la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.

“Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“Viendo de esa manera, Assaji, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.