Colección de discursos agrupados numéricamente

4.41. Desarrollo de la concentración

“Monjes, he aquí, esas cuatro formas de desarrollar la concentración. Y, ¿cuáles son esas cuatro? He aquí, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a una morada feliz en esta presente vida. He aquí, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce al logro del conocimiento y la visión. He aquí, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a la atención consciente y clara comprensión. He aquí, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a la destrucción de las corrupciones mentales.

“¿Y cuál es el desarrollo de la concentración que conduce a una morada feliz en esta presente vida? He aquí, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, el monje entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido. Al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Al desaparecer el arrobamiento, permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimenta la felicidad en su cuerpo; entonces, entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad. Este se llama, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a una morada feliz en esta presente vida.

“¿Y cuál es el desarrollo de la concentración que conduce al logro del conocimiento y la visión? He aquí, monjes, el monje atiende la percepción de la luz y resuelve fijar su atención en el tiempo diurno, morando de noche como si fuera de día, y de día como si fuera de noche. Por causa de esta conciencia, así abierta y libre de obstáculos, se desarrolla una mente luminosa. Este se llama, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce al logro del conocimiento y la visión.

“¿Y cuál es el desarrollo de la concentración que conduce a la atención consciente y clara comprensión? He aquí, monjes, el monje conoce las sensaciones cuando surgen, las conoce mientras persisten y las conoce cuando desaparecen. De nuevo, monjes, el monje conoce las percepciones cuando surgen, las conoce mientras persisten y las conoce cuando desaparecen. De nuevo, monjes, el monje conoce los pensamientos cuando surgen, los conoce mientras persisten y los conoce cuando desaparecen. Este se llama, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a la atención consciente y clara comprensión.

“¿Y cuál es el desarrollo de la concentración que conduce a la destrucción de las corrupciones mentales. He aquí, monjes, el monje mora contemplando el surgimiento y la desaparición de los cinco cúmulos de apego de esta manera: ‘tal es la forma, tal es su origen y tal es su desaparición. Tal es la sensación… Tal es la percepción… Tales son las formaciones mentales… Tal es la consciencia, tal es su surgimiento y tal es su desaparición. Este se llama, monjes, el desarrollo de la concentración que conduce a la destrucción de las corrupciones mentales.

“Estas son, monjes, las cuatro formas de desarrollar la concentración.

“Además, monjes, fue en referencia a esto lo que dije en el Parayana, en “Las Preguntas de Punnaka :

Habiendo comprendido las alturas y las bajezas del mundo,
él por nada se perturba en el mundo.
Apacible, reposado, imperturbable y sin deseos,
ha cruzado por encima del nacimiento y vejez—lo declaro yo.”

Se trata del verso 1048 de Sutta Nipata.