Colección de discursos agrupados numéricamente

3.61. Los principios [de los seguidores] de otros credos

“Monjes, he aquí estos tres principios [de los seguidores] de otros credos, los cuales, cuando son cuestionados, interrogados y repreguntados por un sabio, y llevados a sus conclusiones, desembocan en el no-hacer. Y, ¿cuáles son esos tres?

“He aquí, monjes, algunos ascetas y brahmanes sostienen una doctrina y punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta una persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo es causado por lo que ha sido hecho en el pasado’. He aquí, otros ascetas y brahmanes sostienen la doctrina y punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta una persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo es causado por la actividad creadora de Dios’. Y he aquí, otros ascetas y brahmanes sostienen la doctrina y punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta una persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo ocurre sin causa ni condición alguna’.

“Monjes, yo me acerqué a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen la doctrina y el punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta una persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo es causado por las obras pasadas’, y les dije esto: ‘¿Es cierto que los venerables señores sostienen semejante doctrina y punto de vista?’. Cuando les pregunto esto, lo afirman. Entonces les digo: ‘En este caso, es debido a las obras pasadas que podéis destruir la vida, tomar lo que no os ha sido dado, complaceros en la actividad sexual, hablar falsamente, proferir palabras que dividen, hablar ásperamente, complaceros en charlas frívolas; [es debido a las obras pasadas] que podéis estar llenos de anhelo, tener la mente con animadversión y mantener los erróneos puntos de vista’.

“Aquellos que caen en las obras pasadas como la verdad esencial, no tienen deseo [de hacer] lo que debería ser hecho ni [de evitar de hacer] lo que no debería ser hecho, tampoco hacen esfuerzo en ese sentido. Puesto que ellos no aprehenden, como verdadera ni válida, cosa alguna que debería ser hecha ni la que no debería ser hecha, teniendo además la mente confusa, no se resguardan a sí mismos e incluso la designación personal de ‘asceta’ no puede ser legítimamente aplicada a ellos. Esta es mi primera legítima refutación a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen semejante doctrina y punto de vista.

“Y luego, monjes, me acerqué a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen la doctrina y el punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta una persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo es causado por la actividad creadora de Dios’, y les dije esto: ‘¿Es cierto que los venerables señores sostienen semejante doctrina y punto de vista?’. Cuando les pregunto esto, lo afirman. Entonces les digo: ‘En este caso, es debido a la actividad creadora de Dios que podéis destruir la vida, tomar lo que no os ha sido dado, complaceros en la actividad sexual, hablar falsamente, proferir palabras que dividen, hablar ásperamente, complaceros en charlas frívolas; [es debido a la actividad creadora de Dios] que podéis estar llenos de anhelo, tener la mente con animadversión y mantener los erróneos puntos de vista’.

“Aquellos que caen en la actividad creadora de Dios como la verdad esencial, no tienen deseo [de hacer] lo que debería ser hecho ni [de evitar de hacer] lo que no debería ser hecho, tampoco hacen esfuerzo en ese sentido. Puesto que ellos no aprehenden, como verdadera ni válida, cosa alguna que debería ser hecha ni la que no debería ser hecha, teniendo además la mente confusa, no se resguardan a sí mismos e incluso la designación personal de ‘asceta’ no puede ser legítimamente aplicada a ellos. Esta es mi segunda legítima refutación a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen semejante doctrina y punto de vista.

“Y luego, monjes, me acerqué a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen la doctrina y el punto de vista como este: ‘Cualquier cosa que experimenta esa persona—sea esto placentero, penoso o ni placentero ni penoso—, todo ocurre sin causa ni condición alguna’, y les dije esto: ‘¿Es cierto que los venerables señores sostienen semejante doctrina y punto de vista?’. Cuando les pregunto esto, lo afirman. Entonces les digo: ‘En este caso, es sin causa ni condición alguna que podéis destruir la vida, tomar lo que no os ha sido dado, complaceros en la actividad sexual, hablar falsamente, proferir palabras que dividen, hablar ásperamente, complaceros en charlas frívolas; [es debido a que todo ocurre sin causa ni condición alguna] que podéis estar llenos de anhelo, tener la mente con animadversión y mantener los erróneos puntos de vista’.

“Aquellos que caen en la ausencia de causa y condición alguna como la verdad esencial, no tienen deseo [de hacer] lo que debería ser hecho ni [de evitar de hacer] lo que no debería ser hecho, tampoco hacen esfuerzo en ese sentido. Puesto que ellos no aprehenden, como verdadera ni válida, cosa alguna que debería ser hecha ni la que no debería ser hecha, teniendo además la mente confusa, no se resguardan a sí mismos e incluso la designación personal de ‘asceta’ no puede ser legítimamente aplicada a ellos. Esta es mi segunda legítima refutación a aquellos ascetas y brahmanes que sostienen semejante doctrina y punto de vista.

“Estos son, monjes, los tres principios [de los seguidores] de otros credos, los cuales, cuando son cuestionados, interrogados y repreguntados por un sabio, y llevados a sus conclusiones, desembocan en el no-hacer.

“Pero, monjes, este Dhamma enseñado por mí es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes. Y, ¿cuál es este Dhamma enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes?

“He aquí, monjes, los seis elementos: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes. He aquí, monjes, las seis bases del contacto… He aquí, monjes, las dieciocho indagaciones mentales… He aquí, monjes, las cuatro nobles verdades: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes.

“Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, los seis elementos: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, ¿cuál fue la razón, por la cual se ha dicho esto? He aquí, monjes, esos seis elementos: el elemento de la tierra, el elemento del agua, el elemento del fuego, el elemento del aire, el elemento del espacio y el elemento de la consciencia. Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, los seis elementos: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, se lo ha dicho en consideración a esto.

“Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, las seis bases del contacto: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, ¿cuál fue la razón, por la cual se ha dicho esto? He aquí, monjes, esas seis bases del contacto: el ojo como la base del contacto, el oído como la base del contacto, la nariz como la base del contacto, la lengua como la base del contacto, el cuerpo como la base del contacto y la mente como la base del contacto. Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, las seis bases del contacto: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, se lo ha dicho en consideración a esto.

“Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, las dieciocho indagaciones mentales: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, ¿cuál fue la razón, por la cual se ha dicho esto? Habiendo escuchado el sonido con el oído… Habiendo percibido el olor con la nariz… Habiendo degustado el sabor con la lengua… Habiendo sentido un objeto táctil con el cuerpo… Habiendo conocido un fenómeno mental con la mente, uno examina el fenómeno mental que es la base de la dicha, uno examina el fenómeno mental que es la base del abatimiento, uno examina el fenómeno mental que es la base de la ecuanimidad. Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, las dieciocho indagaciones mentales: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, se lo ha dicho en consideración a esto.

“Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, las cuatro nobles verdades: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, ¿cuál fue la razón, por la cual se ha dicho esto? En dependencia de los seis elementos ocurre el descenso al embrión. Cuando ocurre el descenso al embrión, he aquí el nombre y forma; con el nombre y forma como condición, he aquí la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos como condición, he aquí el contacto; con el contacto como condición, he aquí la sensación. Ahora bien, es para alguien que siente que proclamo esto: ‘esta es la insatisfacción’, ‘este es el origen de la insatisfacción’, ‘este es el cese de la insatisfacción’ y ‘este es el sendero que conduce al cese de la insatisfacción’.

“Y, ¿qué es, monjes, la noble verdad de la insatisfacción? El nacimiento es insatisfacción, la vejez es insatisfacción, la enfermedad es insatisfacción, la muerte es insatisfacción; el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia son insatisfacción; no conseguir lo que uno desea es insatisfacción. En resumen, los cinco cúmulos del apego son insatisfacción. Esta se llama la noble verdad de la insatisfacción.

“Y, ¿qué es, monjes, la noble verdad del origen de la insatisfacción? Con la ignorancia como condición, las actividades volitivas [llegan a ser]; con las actividades volitivas como condición, la conciencia; con la conciencia como condición, el nombre y forma; con el nombre y forma como condición, la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto; con el contacto como condición, la sensación; con la sensación como condición, la avidez; con la avidez como condición, el apego; con el apego como condición, la existencia; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia llegan a ser. Tal es el origen de toda la masa de insatisfacción. Esta se llama la noble verdad del origen de la insatisfacción.

“Y, ¿qué es, monjes, la noble verdad del cese de la insatisfacción? Con la completa desaparición y cese de la ignorancia, llega el cese de las actividades volitivas; con el cese de las actividades volitivas, llega el cese de la conciencia; con el cese de la conciencia, llega el cese del nombre y forma; con el cese del nombre y forma, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos; con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto; con el cese del contacto, llega el cese de la sensación; con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez; con el cese de la avidez, llega el cese del apego; con el cese del apego, llega el cese de la existencia; con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento; con el cese del nacimiento, llega el cese del dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia. Tal es el cese de toda la masa de insatisfacción. Esta se llama la noble verdad del cese de la insatisfacción.

“Y, ¿qué es, monjes, la noble verdad del sendero que conduce al cese de la insatisfacción? Es precisamente este noble óctuple sendero, es decir, el recto punto de vista, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente y la recta concentración. Esta se llama la noble verdad del sendero que conduce al cese de la insatisfacción.

Cuando se dijo esto: ’He aquí, monjes, esas cuatro nobles verdades: este es el Dhamma, monjes, enseñado por mí que es irrefutable, puro, irreprochable e incensurable por los sabios ascetas y brahmanes’, se lo ha dicho en consideración a esto”.