Colección de discursos agrupados numéricamente

10.176. Cunda

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los mangos de Cunda, el hijo del herrero, cerca de Pava. Entonces, Cunda, el hijo del herrero, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Entonces el Bienaventurado le preguntó:

“Cunda, ¿cuáles son los ritos de purificación de tu preferencia?”.

“Venerable Señor, yo prefiero los ritos de purificación prescritos por los brahmanes del este, que llevan las tinajas, visten guirnaldas de plantas del agua y se sumergen ellos mismos en el agua”.

“Y, ¿cómo, Cunda, los brahmanes del este prescriben los ritos de purificación?”.

“He aquí, Venerable Señor, los brahmanes del este imponen a sus discípulos esto: ‘Ven, buen hombre, habiéndote levantado temprano, debes frotar suavemente el suelo desde tu cama. Si no frotas suavemente el suelo desde tu cama, debes dar una pasada en el estiércol húmedo de vaca. Si no das una pasada en el estiércol de vaca, debes tender el fuego sagrado. Si no vas a tender el fuego sagrado, debes rendir homenaje al sol con un reverencial saludo. Si no vas a rendir homenaje al sol con un reverencial saludo, debes sumergirse en al agua tres veces por la tarde’. Es de esta manera, Venerable Señor, que los brahmanes del este prescriben los ritos de purificación. Y estos ritos de purificación son de mi preferencia”.

“Cunda, la purificación en la disciplina de los Nobles es bastante diferente de los ritos de purificación prescritos por los brahmanes del este, que llevan las tinajas, visten guirnaldas de plantas del agua y se sumergen ellos mismos en el agua”.

“Pero, ¿cómo, Venerable Señor, es la purificación en la disciplina de los Nobles? Sería bueno que el Bienaventurado me enseñara el Dhamma explicándome cómo es la purificación en la disciplina de los Nobles”.

“Bien, Cunda, entonces escucha y presta atención que voy a hablar”.

“Sí, Venerable Señor”, respondió Cunda, el hijo del herrero, y el Bienaventurado continuó:

“La impureza del cuerpo, Cunda, tiene tres aspectos. La impureza del habla tiene cuatro aspectos. La impureza de la mente tiene tres aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la impureza del cuerpo que tiene tres aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien que destruye la vida. Es un asesino, sanguinario, dado a los golpes y la violencia, sin piedad con los seres vivos.

“Además, Cunda, toma lo que no le ha sido dado. Roba las riquezas y las propiedades de otros en el campo o el bosque.

“Además, Cunda, se involucra con la indebida conducta sexual. Tiene relaciones sexuales con mujer protegida por sus madres, padres, madres y padres, hermanos, hermanas o parientes; protegida por su Dhamma, que tiene esposo, con la que [tener relaciones sexuales] implica penalidad o hasta con una ya prometida.

“Es así, Cunda, la impureza del cuerpo que tiene tres aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la impureza del habla que tiene cuatro aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien que habla falsamente. Si estuviera convocado a la asamblea, en la presencia de sus parientes, al gremio o a la corte, y preguntado como testigo así: ‘Buen hombre, dinos lo que sabes’, entonces, no sabiendo diría: ‘Yo sé’, y sabiendo diría: ‘No sé’; no viendo diría: ‘Veo’ y viendo diría: ‘No veo’. De esta manera, conscientemente profiere falsedades para su propio fin, para el fin de otro o para el fin de algún insignificante mundano.

“Además, Cunda, profiere palabras que causan divisiones. Habiendo escuchado algo aquí, lo repite en otra parte para causar divisiones entre la gente; o, habiendo escuchado algo en otra parte, lo repite a esas personas para causar divisiones entre la gente. De esta manera, es alguien que causa divisiones entre aquellos que están unidos, es un creador de divisiones que disfruta de las facciones, se regocija en las facciones, se deleita en las facciones y profiere palabras que producen las facciones.

“Además, Cunda, habla ásperamente. Profiere palabras que son ásperas, rudas, hirientes a otros, ofensivos a otros, cercanas a la ira y que no conducen a la concentración.

“Además, Cunda, da rienda suelta a charlas frívolas. Habla fuera del tiempo apropiado, habla falsamente, habla lo que no es beneficioso, profiere palabras contrarias al Dhamma y Disciplina, fuera del tiempo apropiado profiere palabras sin valor alguno, palabras irracionales, ruidosas y no beneficiosas.

“Es así, Cunda, la impureza del habla que tiene cuatro aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la impureza de la mente que tiene tres aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien lleno de anhelo. Anhela las riquezas y las propiedades de otros así: ‘¡Oh, que lo que pertenece a otros, sea mío!’.

“Además, Cunda, tiene la mente con animadversión e intenciones de odio así: ‘¡Oh, que esos seres sean muertos, masacrados, cortados, destruidos y aniquilados!’.

“Además, Cunda, sostiene falsos puntos de vista e incorrectas perspectivas así: ‘No hay nada dado, nada sacrificado ni nada ofrendado; no hay frutos ni resultados de las malas acciones; no existe este mundo ni otro; no hay madre ni padre; no hay seres renacidos espontáneamente; no hay en este mundo ascetas y brahmanes de recta conducta y recta práctica quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro mundo por sí mismos con el conocimiento directo, lo hacen conocer a otros’.

“Es así, Cunda, la impureza de la mente que tiene cuatro aspectos.

“Estos son, Cunda, los diez perjudiciales cursos del kamma. Si alguien se involucra en esos diez perjudiciales cursos del kamma, entonces por más que se levante temprano y frote suavemente el suelo desde su cama, queda impuro, y si no frota suavemente el suelo desde su cama, también queda impuro. Si da una pasada en el estiércol húmedo de vaca, queda impuro y si no da una pasada en el estiércol de vaca, también queda impuro. Si tiende el fuego sagrado, queda impuro, y si no tiende el fuego sagrado, también queda impuro. Si rinde homenaje al sol con un reverencial saludo, queda impuro, y si no rinde homenaje al sol con un reverencial saludo, también queda impuro. Si se sumerge en al agua tres veces por la tarde, queda impuro, y si no se sumerge en al agua tres veces por la tarde, también queda impuro. Y, ¿por qué así? Porque estos diez cursos del kamma perjudicial son en sí mismo impuros y contaminados. Y es porque la gente se involucra con esos diez cursos del kamma perjudicial, que se ve el infierno, el reino animal, la esfera de los espíritus hambrientos y otros malos destinos.

“Ahora bien, Cunda, la pureza del cuerpo tiene tres aspectos. La pureza del habla tiene cuatro aspectos. La pureza de la mente tiene tres aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la pureza del cuerpo que tiene tres aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien, que habiendo abandonado la destrucción de la vida, se abstiene de destruir la vida. Con la vara y el arma puestos a un lado, consciente y bondadosamente, mora compasivo hacia todos los seres vivos.

“Además, Cunda, habiendo abandonado la toma de lo que no le ha sido dado, se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado. No roba las riquezas ni las propiedades de otros en el campo o el bosque.

“Además, Cunda, habiendo abandonado la indebida conducta sexual, se abstiene de la indebida conducta sexual. No tiene relaciones sexuales con la mujer protegida por sus madres, padres, madres y padres, hermanos, hermanas o parientes; protegida por su Dhamma, que tiene esposo, con la que [tener relaciones sexuales] implica penalidad ni con una ya prometida.

“Es así, Cunda, la pureza del cuerpo que tiene tres aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la pureza del habla que tiene cuatro aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien que, habiendo abandonado el hablar falso, se abstiene de hablar falsamente. Si estuviera convocado a la asamblea, en la presencia de sus parientes, al gremio o a la corte, y preguntado como testigo así: ‘Buen hombre, dinos lo que sabes’, entonces, no sabiendo diría: ‘No sé’, y sabiendo diría: ‘Lo sé’; no viendo diría: ‘No veo’ y viendo diría: ‘Veo’. De esta manera, no profiere conscientemente falsedades para su propio fin, para el fin de otro ni para el fin de algún insignificante mundano.

“Además, Cunda, habiendo abandonado el habla que causa divisiones, se abstiene de proferir palabras que causan divisiones. Habiendo escuchado algo aquí, no lo repite en otra parte para causar divisiones entre la gente; o, habiendo escuchado algo en otra parte, no lo repite a esas personas para causar divisiones entre la gente. De esta manera, es alguien que reúne lo que está dividido, promueve la unidad, disfruta de la concordia, se regocija en la concordia, se deleita en la concordia y profiere palabras que producen la concordia.

“Además, Cunda, habiendo abandonado el hablar áspero, se abstiene de hablar ásperamente. Profiere palabras que son gentiles, placenteras para oír, amables, que llegan al corazón, corteses y que agradan a muchos.

“Además, Cunda, habiendo abandonado las charlas frívolas, se abstiene de las charlas frívolas. Habla en el tiempo apropiado, habla la verdad, habla lo que es beneficioso, profiere palabras del Dhamma y Disciplina, en el tiempo apropiado profiere palabras dignas de ser recordadas, palabras racionales, sucintas y beneficiosas.

“Es así, Cunda, la pureza del habla que tiene cuatro aspectos.

“Y, ¿cómo es, Cunda, la pureza de la mente que tiene tres aspectos?

“He aquí, Cunda, hay alguien sin anhelo. No anhela las riquezas y las propiedades de otros así: ‘¡Oh, que lo que pertenece a otros, sea mío!’.

“Además, Cunda, tiene la mente con bondad e intenciones libres de odio así: ‘¡Oh, que esos seres vivan felices, sin enemistades, aflicción ni ansiedad!’.

“Además, Cunda, sostiene rectos puntos de vista y correctas perspectivas así: ‘Existe lo dado, lo sacrificado y lo ofrendado; hay frutos y resultados de las malas acciones; existe este mundo y el otro; hay madre y padre; hay seres renacidos espontáneamente; hay en este mundo ascetas y brahmanes de recta conducta y recta práctica quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro mundo por sí mismos con el conocimiento directo, lo hacen conocer a otros’.

“Es así, Cunda, la pureza de la mente que tiene cuatro aspectos.

“Estos son, Cunda, los diez beneficiosos cursos del kamma. Si alguien se involucra en esos diez beneficiosos cursos del kamma, entonces si se levanta temprano y frota suavemente el suelo desde su cama, queda puro, y si no frota suavemente el suelo desde su cama, también queda puro. Si da una pasada en el estiércol húmedo de vaca, queda puro y si no da una pasada en el estiércol de vaca, también queda puro. Si tiende el fuego sagrado, queda puro, y si no tiende el fuego sagrado, también queda puro. Si rinde homenaje al sol con un reverencial saludo, queda puro, y si no rinde homenaje al sol con un reverencial saludo, también queda puro. Si se sumerge en al agua tres veces por la tarde, queda puro, y si no se sumerge en al agua tres veces por la tarde, también queda puro. Y, ¿por qué así? Porque estos diez cursos del kamma beneficioso son en sí mismo puros y purificados. Y es porque la gente se involucra con esos diez cursos del kamma beneficioso, que se ven los devas, los seres humanos y otros buenos destinos”.

Cuando esto fue dicho, Cunda, el hijo del herrero, dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.