>

Nibbana—Isidatta

Colección de discursos agrupados numéricamente

9.34. Nibbana

Esto he escuchado:

En una ocasión el Venerable Sariputta estaba morando en la arboleda de los bambúes, donde la gente alimenta a las ardillas, cerca de Rajagaja. Allí, el Venerable Sariputta se dirigió a los monjes: “amigos monjes”.

“Amigo”, respondieron aquellos monjes y el Venerable Sariputta continuó:

“Este Nibbana, amigos, es la felicidad. Este Nibbana, amigos, es la felicidad”.

Cuando se dijo esto, el Venerable Udayi dijo al Venerable Sariputta: “Pero amigo Sariputta, ¿qué felicidad es esta, si aquí no se siente nada?”.

“Precisamente ésta es la felicidad aquí, amigo, que no se siente nada”.

“He aquí, amigos, existen estos cinco objetos del placer sensual. Y, ¿cuáles son estos cinco? Formas cognoscibles por el ojo que son deseables, atrayentes, agradables, placenteras, conectadas con el placer sensual y tentadoras; sonidos cognoscibles por el oído… olores cognoscibles por la nariz… sabores cognoscibles por la lengua… objetos táctiles cognoscibles por el cuerpo que son deseables, atrayentes, agradables, placenteras, conectadas con el placer sensual y tentadoras. Éstos son, amigos, los cinco objetos del placer sensual. Cualquier placer o gozo que surge en dependencia de estos cinco objetos del placer sensual se llama placer sensual.

“He aquí, amigos, el monje, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, que consiste en arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, acompañados por el pensamiento aplicado y sostenido. Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la sensualidad, la sentiría como una aflicción. Al igual que cuando la pena surge en una persona saludable sólo le produce aflicción, así también, si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la sensualidad, la sentiría como una aflicción. Pero el Bienaventurado dijo que todo lo que es aflicción, es sufrimiento. De esta manera, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con la desaparición del pensamiento aplicado y sostenido, el monje entra y permanece en el segundo jhana… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por el pensamiento, la sentiría como una aflicción. Al igual que cuando la pena surge en una persona saludable sólo le produce aflicción, así también, si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por el pensamiento, la sentiría como una aflicción. Pero el Bienaventurado dijo que todo lo que es aflicción, es sufrimiento. De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con la desaparición del arrobamiento… entra y permanece en el tercer jhana, con la desaparición del arrobamiento, entra y permanece en el tercer jhana… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por el arrobamiento, la sentiría como una aflicción… De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con el abandono del placer y la pena… entra y permanece en el cuarto jhana… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por el placer [conectado con] la ecuanimidad, la sentiría como una aflicción… De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con la superación total de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo que] «el espacio es infinito», entra y permanece en la base de la infinitud del espacio… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por las formas, la sentiría como una aflicción… De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con la superación total de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo que] «la conciencia es infinita», entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la base de la infinitud del espacio, la sentiría como una aflicción… De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, amigos, con la superación total de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo que] «he aquí no hay nada», entra y permanece en la base de la nada… Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la base de la infinitud de la conciencia, la sentiría como una aflicción… De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, monjes, con la superación total de la base de la nada, entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la base de la nada, la sentiría como una aflicción. Al igual que cuando la pena surge en una persona saludable sólo le produce aflicción, así también, si ocurriese en aquel monje, mientras morase de esta manera, alguna percepción y atención acompañada por la base de la nada, la sentiría como una aflicción. Pero el Bienaventurado dijo que todo lo que es aflicción, es sufrimiento. De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad.

“Además, monjes, con la superación total de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, entra y permanece en el cese de la percepción y sensación. Y habiéndolo visto con sabiduría, sus impurezas son totalmente destruidas. De esta manera también, amigos, se puede entender cómo el Nibbana es felicidad”.